Saltar al contenido
Demonio de Tasmania

¿Que cáncer afecta al demonio de Tasmania?

La enfermedad que afecta al demonio de Tasmania es un tumor facial. Es un cáncer transmisible que afecta a gran parte de los demonios de Tasmania. Un estudio ha revelado que este cáncer tan letal ya ha terminado con el 80% de la población de los demonios de Tasmania.

¿Como se propaga el tumor facial?

La enfermedad se propaga al morderse de unos a otros y provoca la aparición de tumores en la cara provocando deformaciones que les impide comer. Los tumores a menudo se hacen muy grandes y generalmente causan la muerte de los animales afectados. Esta enfermedad ha causado una grave disminución en la población del demonio de Tasmania, y la especie ahora se considera en peligro de extinción.

Los demonios de Tasmania cada vez más resistentes al cáncer

Aunque en las ultimas décadas, han desarrollado una mayor resistencia al cáncer que padecen, lo que podría salvarles de la extinción.

Una investigación dirigida por el Dr. Konstans Wells de la Universidad de Swansea ha revelado que es más probable que la enfermedad desaparezca o que los demonios coexistan con la enfermedad tumoral en el futuro.

Los investigadores, han conseguido detectar unos cambios genéticos asociados a la lucha contra en cáncer facial, que fueron detectados en 1996. La principal conclusión de este estudio es que este pequeño mamífero esta evolucionando a un nivel genómico que cambia en respuesta a la enfermedad y que están asociadas a la cadena inmunológica y al cancer con lo que están respondiendo a la enfermedad.

Los investigadores confían en que estos cambios y otros cambios que pudieran suceder mantengan la especie con vida.

¿Que se esta haciendo para salvar al demonio de Tasmania?

El programa Save the Tasmanian Devil es una iniciativa financiada por el gobierno con el objetivo de salvar al demonio de Tasmania y mantener a la especie como miembro viable del ecosistema de Tasmania. Se ha establecido una población para asegurar la supervivencia de la especie. La investigación está dirigida a comprender la causa, la evolución y los impactos de la enfermedad con el objetivo de desarrollar una vacuna, terapia u otra intervención.